Benquerencia
fue siempre una parroquia que se dedicó a la ganadería,
aunque en pequeñas instalaciones.
Yo
recuerdo de andar pastando las vacas por la cuerda, incluso por la
cunetas de la carretera cuando en aquellos tiempos pasaban cuatro coches
a al hora, o de llevarla a los pequeños prados que había entre los
demás cultivos y que no había manera de evitar que las vacas robasen
el maíz o lo que había plantado en la finca vecina.
Pero
a pesar de que todo era muy minifundista, ( o precisamente por eso) había
una buena organización para hacer frente a los inconvenientes que
pudieran surgir con enfermedades, malos partos, etc., con lo que se
llamaba la Sociedad Ganadera de Benquerencia, la que a través de una cuota de los socios, creaba un fondo social para hacer frente a los siniestros que pudiera haber.
Todo
fue evolucionado y llegaron las nuevas razas de ganado ( productoras de
leche, vacas para recría y posterior engorde ), se empezaron a
construir los establos, llegaron los primeros tractores y todo fue
cambiando, especialmente la agricultura, que tuvo que acomodarse a los
nuevos tiempos, haciendo mas pastos para hacer frente a la alimentación
de mas cabezas de ganado. Esto supuso lo que podíamos llamar el primer
cambio importante en la vida de Benquerencia.

Otro
punto de trascendental importancia para la vida en Benquerencia, fue la Concentración Parcelaria, que a pesar de la oposición de unos pocos, salio adelante para bien de todos, pues todos resultaron beneficiados consiguiendo una fincas de mayores dimensiones en las que era mas fácil trabajarlas con los nuevos tractores que cada vez había mas.
Y
así fueros transcurriendo los años mientras la gente se fue haciendo
mayor y los hijos, unos nos marchamos por ahí y otros cambiaron de
oficio, otros vendieron sus fincas para dar paso al nuevo futuro de
Benquerencia, que en su mayoría seria el turismo, sobretodo debido a
las estupendas comunicaciones de que dispone la Parroquia de
Benquerencia como consecuencia de la Concentración Parcelaria.
Pues
bien hoy día la realidad de mi pueblo no se parece en nada al de
mi juventud, que para ir a la playa utilizábamos burros, caballos,
bicicletas o andando y hoy no hay donde aparcar un coche en muchas
ocasiones. Y en lo que a la ganadería y a la agricultura se refiere, ya
no queda prácticamente nada, tan solo cuatro establos que no tardaran
mucho tiempo en dejarlos.